Teléfonos celulares en la escuela

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El debate sobre si se debe permitir o no el uso de teléfonos celulares en las aulas va mucho más allá de una simple discusión sobre aparatos. En realidad, refleja la necesidad urgente de educar y concientizar a toda la comunidad sobre cómo usar la tecnología de forma saludable.

Para lograrlo, es fundamental la alfabetización digital en todos los niveles. Esta tarea no es solo de las escuelas; es un deber de cuidado compartido entre las familias, los educadores, las empresas de tecnología y el Estado.

Los dos lados de la moneda: ventajas y desventajas

La tecnología es una herramienta esencial para acceder a la información y aprender, pero si se usa de manera inapropiada, daña el desempeño de los estudiantes.

Según informes de la UNESCO (como el Informe GEM 2023):

  • El lado positivo: El celular en el aula puede ser muy útil para mejorar la educación, ya que permite buscar datos al instante, facilita la comunicación y ayuda a que los chicos colaboren en proyectos escolares.

  • El lado negativo: Las notificaciones constantes destruyen la concentración de los alumnos. Se ha demostrado que, tras distraerse con el teléfono, un estudiante puede tardar hasta 20 minutos en volver a enfocarse en lo que el profesor está enseñando.

Por eso, tomar la decisión de prohibir o regular los celulares es complejo: quitar el teléfono reduce las distracciones, pero también puede privar a los chicos de recursos educativos muy valiosos.

En busca del equilibrio y la conciencia digital

La UNESCO invita a las instituciones a poner pautas claras y definir qué dispositivos son realmente adecuados para el ámbito escolar, buscando siempre proteger la salud de los alumnos y garantizar un entorno de aprendizaje seguro.

El camino ideal no es la prohibición absoluta, sino encontrar un equilibrio a través de un uso controlado para tareas específicas. Para esto, es necesario crear normas claras en el colegio y educar a los chicos en la conciencia digital, que incluye:

  • Ser prudentes en internet.

  • Cuidar la seguridad y la privacidad de sus datos personales.

  • Pedir permiso (consentimiento) antes de subir fotos o etiquetar a otras personas.

  • Controlar el tiempo que pasan frente a la pantalla.

  • Aprender a verificar si la información que encuentran en la web es verdadera o falsa.


El apoyo entre las familias

Alinear estas pautas entre la escuela y el hogar es clave. En Argentina, existen organizaciones civiles que ayudan a las familias a organizarse para retrasar de mutuo acuerdo la entrega del primer celular y la apertura de redes sociales en los chicos (como por ejemplo, la comunidad Alumnos a las pantallas / Manos Libres).

En resumen, el objetivo final es formar ciudadanos digitales responsables, capaces de aprovechar los beneficios de la tecnología sin poner en riesgo su educación ni su salud


Subcomisión de TICs


Autores: Dras. Silvina B. Pedrouzo, Paula Otero, Laura Krynski

Agradecimiento a: Dres. Guillermo Goldfarb, Ariel Melamud, Fernando Lamas, Elisabeth Carsin, Martin Sabban, por sus valiosos aportes y lectura crítica.



Bibliografía: