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Protección solar
Estrategias para una vida saludable al aire libre durante todas las estaciones del año

La exposición al sol está relacionada con importantes efectos beneficiosos para la vida, participando en la síntesis de vitamina D y sus efectos en el crecimiento y desarrollo, estimulando el metabolismo y acelerando la actividad celular, además,
modula las defensas y mejora el sueño y el estado de ánimo.
A su vez, debemos conocer las recomendaciones en fotoeducación para una adecuada protección solar, evitando así los efectos nocivos.
Las recomendaciones en protección solar van a depender de la edad hacia quién están dirigidas.
Para los bebés menores de 6 meses de edad, la Academia Americana de Pediatría, la
Academia Americana de Dermatología y la FDA (Food and Drug Administration) de los Estados Unidos de Norteamérica recomiendan no exponerlos al sol directo como
la medida más efectiva de protección solar.
El Colegio de Dermatólogos de Australia, asimismo, recomienda no exponer al sol directo a bebés menores de 12 meses, evitando el uso de cremas protectoras solares en menores de
6 meses y se aconseja el uso de barreras físicas (como el uso de gorros, lentes y ropa con fotoprotección) como la mejor medida de protección solar.
Para los bebés de 12 meses y demás niños, debemos evitar la exposición al sol directo entre las 10 y 16 horas.
Recordar la llamada “Regla de la sombra”, que no es más que la representación de
que cuando la sombra proyectada por nuestro cuerpo es más larga, menor es la exposición a la radiación del sol como parte de la fotoeducación.
Se debe aplicar un protector solar de amplio espectro con un índice de FPS mayor a 30 y, preferentemente, mineral con formulaciones no irritantes oculares.
Éste se debe colocar media hora antes de exposición al sol en una cantidad adecuada,
estimada en 2 mg/cm² (“regla de los 2 dedos por cm²” ) renovándose cada 2
a 3 horas e insistiendo en las zonas de la piel con mayor riesgo de quemadura, como lo son, el rostro, las orejas, los hombros, las rodillas y el dorso de pies.
Existen formulaciones en crema, leche, loción y spray, logrando con todas ellas, una aplicación homogénea.
Se recomienda que la formulación en spray se aplique en ambientes ventilados para evitar la inhalación del producto.
Los labios, es de destacar, requieren de pantallas solares formuladas para éstos.
Debemos reforzar el concepto de que el protector solar debe aplicarse en forma separada de los repelentes de insectos, colocando los fotoprotectores en primer lugar y tras su adecuada absorción en la piel, se aplicará el tipo de repelente de insectos y nunca usar formulaciones combinadas ya que aumenta la toxicidad del repelente por aumento de la absorción.
Siempre la protección solar debe ser familiar, mantenerse durante todo el año y aún con el clima nublado.
En conclusión, no se trata de vivir sin sol sino saber convivir con él de forma adecuada, conociendo los riesgos y beneficios de la exposición solar, reforzando las medidas de fotoeducación familiar como un estilo de vida y hábito saludables durante todo el año y
mediante la participación de la familia en la charla sobre la adecuada protección solar con su pediatra y dermatólogo de cabecera y prestando atención a las campañas educacionales que se realizan desde las instituciones educativas y las sociedades científicas.
Dra. Cecilia Inés Crowe.
Pediatra y Dermatóloga Pediatra.
Secretaria Consultora del Comité Nacional de Dermatología