Niños en movimiento, adultos saludables
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¿Qué es el juego?
Es una actividad innata, espontánea, natural, placentera y fundamental de los seres humanos, esencial durante la infancia. Es la principal actividad de los niños y niñas. Se trata de un derecho fundamental para el desarrollo afectivo, cognitivo, físico, social y emocional, reconocido en la Convención sobre los Derechos del Niño.
¿Por qué es necesario jugar?
El juego promueve el desarrollo integral, al permitirles descubrir el mundo, a sí mismos y relacionarse con otros. Contribuye a:
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Desarrollo cerebral: Beneficia la formación de redes neuronales, especialmente en los primeros 10 años.
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Salud física, mental y social: Favorece la motricidad, el aprendizaje motor, la afectividad y la socialización.
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Instinto de exploración: Permite experimentar sin las consecuencias reales del mundo adulto.
¿Para qué les sirve jugar?
El juego cumple funciones específicas que preparan para la vida adulta:
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Aprendizaje: Adquisición natural de lenguaje y conceptos abstractos.
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Resolución de problemas: Ejercita funciones cognitivas como la memoria, el razonamiento y la toma de decisiones.
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Habilidades sociales: Aprenden a negociar, ceder, seguir reglas y desarrollar empatía.
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Gestión emocional: Permite expresar sentimientos, manejar la frustración y fortalecer la autoestima.
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Creatividad: Potencia la imaginación, base de la innovación futura.
¿Qué son los juegos motores?
Los juegos motores son actividades lúdicas que implican movimiento corporal y gasto de energía.
En el siglo XXI, el juego motor es una de las principales herramientas para combatir la inactividad física y el sedentarismo durante la crianza y la infancia.
Etapas de la crianza y juegos motores
Desde 0 a 2 años
Se destacan los juegos funcionales (control de postura, manipulación de objetos y desplazamientos). También son clave los juegos de crianza, que son juegos corporales compartidos con el adulto (gestos, voz, contacto).
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Juegos de sostén: Mecer, girar ("el avioncito"), subir y bajar (caballito en las rodillas).
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Juegos de ocultamiento: Aparecer y desaparecer ("el cuco").
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Juegos de persecución: Gatear o correr escapando del perseguidor.
Desde 3 a 5 años
Es la etapa del juego simbólico ("hacer como si"). Se recomienda:
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Afianzar habilidades como correr, saltar, trepar y lanzar.
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Generar oportunidades de juego motor en la plaza y en casa (con pelotas, sogas o aros) bajo mirada adulta.
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Aprender a usar el triciclo, monopatín o patineta para estimular el equilibrio.
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Introducir juegos tradicionales como la rayuela, saltar la soga o juegos en ronda ("la farolera").
Desde 6 años hasta la pubertad
Al comenzar la primaria, los niños aprenden a jugar con reglas comunes y obligatorias para todos, lo que permite juegos por bandos (relevos, "poliladron") y juegos cooperativos de iniciación deportiva.
En esta etapa se sugiere que aprendan a andar en bicicleta porque, además de ser una habilidad con importante estimulación y compromiso del equilibrio, es una actividad física de intensidad moderada a vigorosa.
Lo más importante previo a la pubertad es que hayan aprendido a disfrutar de los juegos motores como situaciones placenteras, gracias a las diversas experiencias familiares, escolares y extraescolares que lo estimularon. Solo así el movimiento se convertirá en un hábito por motivación intrínseca.
Una familia que promueve juegos en movimiento durante la infancia es el pilar fundamental para fomentar y perpetuar hábitos y conductas saludables, generando recuerdos imborrables en la adultez, como aquel día en que uno aprendió con ayuda de sus padres a andar en bicicleta sin rueditas…
¡Los invitamos a apagar un rato las pantallas y encender el juego en movimiento en familia!
Comité de Medicina del Deporte Infanto juvenil