Información sobre Problemas de Aprendizaje para las Familias
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El Aprendizaje escolar es un proceso complejo, una trama que no depende solo del estudiante y los contenidos, requiere la mediación didáctica de la maestra y se inscribe en un marco socio histórico e institucional. A su vez se entrelaza con el contexto social del niño: cuidado y atención de su salud, nutrición adecuada, vínculos afectivos estables, apoyo familiar, actividades recreativas (tiempo para jugar), artísticas y deportivas. Todo esto configura un entorno saludable que favorece su aprendizaje.
Las dificultades en el aprendizaje en la niñez impactan en el rendimiento escolar afectando su autoestima y futuro.
Los trastornos de aprendizaje más comunes pueden afectar la lectura, la comprensión lectora, la escritura, el cálculo y el razonamiento matemático.
Señales de alarma a tener en cuenta:
1. Dificultades para comprender: seguir instrucciones o consignas, completar tareas en tiempo estipulado, o retener o memorizar lo que se le indica.
2. Problemas en el aprendizaje de lectura, escritura/ ortografía, cálculos o procedimientos matemáticos para el nivel esperado.
3. Desorganización espacial de la hoja: problemas para respetar los renglones, dibujos muy pequeños o producciones desordenadas.
4. Producción escrita pobre: cuadernos o carpetas incompletas.
5. Limitaciones en la expresión oral, y/o antecedentes de inicio tardío del habla o persistencia de errores en la pronunciación y el armado de frases a edades escolares.
6. Distracción y evitación: escaso disfrute y/o evitación de realizar actividades escolares, baja tolerancia a la frustración, poca motivación para asistir a la escuela, etc.
7. Esfuerzo agotador: Manifestaciones inusuales de angustia, llanto o cansancio extremo frecuente y/o persistente frente a las tareas.
8. Complejidad en los vínculos sociales: impedimentos para compartir juegos o comprender reglas sociales con sus pares.
9. Desafíos en la motricidad y coordinación: torpeza motriz inusual, dificultad persistente para usar la tijera, abrocharse botones o sostener el lápiz de forma funcional.
10. Dificultades en la autorregulación y conducta: inquietud motora excesiva (no puede quedarse sentado), impulsividad marcada o explosiones de enojo desproporcionadas frente a desafíos escolares; y/o Rigidez o falta de flexibilidad: mucha resistencia a los cambios de rutina, dificultad para pasar de una actividad a otra o fijación excesiva por ciertos temas, etc.
Cuándo consultar al Pediatra
Si bien cada niño/a aprende a su ritmo, si se detectan señales de alarma o cuando el esfuerzo no se refleja en los resultados es importante consultar con el pediatra de cabecera para orientar los pasos a seguir. La intervención temprana es fundamental: cuanto antes se inicie, más efectiva será. El pediatra podrá solicitar, si lo considera necesario, un informe escolar para conocer cómo responde el niño en ese contexto. Intervenir a tiempo permite
prevenir la ansiedad, el impacto en la autoestima del niño, y el fracaso escolar asociados a la falta de diagnóstico, ofreciendo mejores oportunidades a los niños, niñas y adolescentes.
Recomendaciones finales para la familia
Acompañamiento: es importante el apoyo cotidiano en el proceso escolar de los niños/as.
Comunicación: concurrir a la escuela y mantener diálogo con los docentes es necesario.
Prevención: Asistir a los controles de salud con el Pediatra de cabecera, y llevar las dudas que se tengan a la consulta. Es el médico el que podrá evaluar y derivar a otros profesionales, en caso de que lo considere necesario.
Comité Nacional de Pediatría ambulatoria y Grupo de Trabajo de Salud Escolar