Cómo comunicarnos mejor con nuestros hijos adolescentes
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La adolescencia es una etapa de cambios intensos. Es frecuente que los chicos, a medida que van creciendo, busquen más espacio, cuestionen o hablen menos. Pero eso no significa que no necesiten a los adultos: nos siguen necesitando, solo que de otra manera.
La clave no es hablar más, sino generar un vínculo que facilite que quieran hablar.
1. Conectar antes que aconsejar
Antes de dar consejos, es importante construir un vínculo. Para lograrlo, es importante interesarse genuinamente por lo que les importa, preguntar qué piensan sobre distintos temas y compartir algo propio. lo que nosotros también sentimos y pensamos. La clave: primero conectar, después orientar.
2. Escuchar de verdad (sin juzgar)
Escuchar sin interrumpir.
Validar lo que sienten, aunque no estemos de acuerdo.
Parafrasear: “si entiendo bien, te sentís…”
Esto baja defensas y abre el diálogo.
Evitar: minimizar, sermonear o corregir automáticamente.
3. Crear un espacio seguro
Que sepan que pueden hablar sin miedo a enojo o castigo.
Respetar sus tiempos si no quieren hablar.
Recordarles que estamos disponibles.
Un adolescente que se siente seguro, consulta más y se expone menos a riesgos.
4. Hacer preguntas que abren
En lugar de preguntas cerradas, probar con:
“¿Qué pensás sobre esto?”
“¿Cómo te sentiste?”
“¿Qué te ayudaría ahora?”
Esto favorece que puedan expresar lo que realmente les pasa.
5. Validar antes de orientar
Frases simples hacen mucha diferencia:
“Es lógico que te sientas así”
“Gracias por confiar en mí”
La validación fortalece la autoestima y deja la puerta abierta a futuras conversaciones.
6. Comunicación respetuosa y horizontal
Hablar con respeto y honestidad
No descalificar sus opiniones
Reconocer errores propios
Esto les enseña a expresarse y a confiar en el vínculo.
7. Autonomía con límites claros
Dar independencia progresiva
Explicar el porqué de las reglas
Negociar acuerdos cuando sea posible
Acompañar no es soltar, es guiar mientras crecen.
8. Aprovechar lo cotidiano
Muchas veces las mejores charlas no son las “formales”, sino aprovechar cuando vamos en el auto, durante una comida o mientras están haciendo algo juntos.
Hablar también de cosas simples fortalece el vínculo.
9. El cuerpo también habla
Mirar a los ojos, tener una postura relajada y abierta y ¡evitar distracciones! (como el celular).
El lenguaje no verbal puede ayudar o bloquear completamente el diálogo.
¿Qué conviene evitar?
- Interrogar como si fuera un examen
- Dar discursos largos
- Ridiculizar lo que sienten
- Compararlos
- Reaccionar con enojo inmediato
Estas actitudes suelen cerrar la comunicación.
Cómo empezar a hablar
Reconocer algo positivo: “me gustó cómo manejaste…”
Elegir un buen momento (sin apuro ni tensión)
Pedir disculpas si antes no se generó un buen clima
Ser pacientes, aunque respondan poco
Estar disponibles sin forzar la conversación es lo que más acerca.
Para seguir pensando
Durante la adolescencia, el grupo de pares gana protagonismo. Pero los adultos seguimos siendo una referencia clave.
Cuando hay diálogo, hay más posibilidades de acompañar, cuidar y prevenir.
No se trata de tener todas las respuestas, sino de construir un vínculo donde puedan venir a buscarlas.
Fuentes:
- Ministerio de Salud de la Nación. Dirección de Adolescencias y Juventudes. Lineamientos para la Atención de la Salud Integral de Adolescentes en el Primer Nivel de Atención .Fascículo 1. Fascículo 2. 2023.
- Ministerio de Salud, Argentina. Dirección de Adolescencias y Juventudes. Guía sobre derechos de adolescentes para el acceso al sistema de salud 2021. https://bancos.salud.gob.ar/recurso/guia-sobre-derechos-de-adolescentes-para el-acceso-al-sistema-de-salud
- El desarrollo integral de las adolescencias en Argentina. Una agenda en construcción. Primera edición. UNICEF, septiembre 2022.