Bullying y Discapacidad
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¿Sabías que los niños, niñas y adolescentes con discapacidad sufren actos de violencia con una frecuencia casi cuatro veces mayor que los que no tienen discapacidad?
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Una de estas agresiones es popularmente conocida como ACOSO o BULLYING.
¿¿Qué es??
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Es la forma de violencia escolar más frecuente.
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Es un acto de hostigamiento, acoso o persecución física o psicológica que realiza un alumno contra otro.
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La persona que es agredida no lo espera, no puede defenderse .
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El aislamiento, el rechazo y las burlas son las formas más frecuentes de bullying.
Los jóvenes que padecen estas situaciones ven vulnerada su autoestima y su confianza lo cual puede conducirlos a la depresión, a la ansiedad, mal rendimiento académico y a dificultades de adaptación social.
¿Cómo detectarlo? Algunas señales que indican que hay un problema de acoso:
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Lesiones inexplicables.
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Dolor de cabeza, dolor de estómago o malestar recurrentes.
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Cambios en el estado de ánimo, un niño que antes era feliz y simpático se vuelve problemático, retraído o enojado.
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Cambios en los hábitos alimenticios, ya sea saltarse comidas o comer compulsivamente.
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Dificultad para dormir o pesadillas.
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Calificaciones bajas, pérdida de interés en la escuela o no querer ir a la escuela.
Pérdida repentina de amigos o deseo de evitar situaciones sociales.
¿Qué hacer ante una situación de Bullying frente a un niño, niña o adolescente con discapacidad?
Padres, maestros y equipos de salud deben estar atentos y trabajar para prevenir el acoso antes de que comience, y para detenerlo cuando ocurra.
Debemos erradicar la violencia, el acoso y la discriminación abogando por entornos más inclusivos y mejor preparados para contener a todas y todos.
Recomendaciones para padres:
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Fomentar una relación de confianza con sus hijos e hijas para que se sientan cómodos para contarles sus problemas.
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Buscar señales de que su hijo está siendo acosado: moretones, raspaduras, cambio de comportamiento, ansiedad por asistir a la escuela.
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Informar a la escuela por escrito si tiene una queja por acoso de inmediato. No ignorar ni minimizar la importancia de tales quejas. No trate de confrontar al acosador o su familia directamente.
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Informar a las autoridades y grupos de apoyo, según sea necesario, para colaborar en la orientación.
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Ayudar a su hijo a formar y fomentar amistades sólidas.
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Asegurarse de que el niño entienda que no es su culpa y que no tiene nada de qué avergonzarse.
Recomendaciones para la escuela:
- Capacitar al equipo docente. Crear un entorno de aprendizaje seguro para todos los alumnos (¨cultura de inclusión¨).
- Emplear tácticas que utilizan un enfoque grupal, fomentan las relaciones entre pares y ayudan a los alumnos a desarrollar empatía. Algunas estrategias incluyen:
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Brindar información sobre los requerimientos que puedan necesitar los niños y niñas con discapacidad. Involucrar a los alumnos en tácticas de adaptación en el aula y en la escuela para que participen en la ayuda y la comprensión de las necesidades de los demás.
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Fomentar el compañerismo.
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Desarrollar actividades en las que todos los alumnos desempeñen un papel en el diseño, ejecución o participación en la actividad.
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Realizar actividades de aprendizaje grupales y rotar los grupos de alumnos.
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Implementar actividades de aprendizaje socioemocionales.
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Recompensar las conductas positivas, inclusivas y serviciales.